Orales: Intenso dolor y ardor en boca y lengua, babeo excesivo (sialorea) e inflamación severa de labios.
Respiratorios: En casos graves, la inflamación de la garganta puede dificultar la respiración (edema de glotis).
Gastrointestinales: Vómito y dificultad para tragar (disfagia).